Letra Pequeña
Mónica Vilá (Museo La Tertulia) - Crónica (Art-Nexus 2020)

La exposición Fractales, de la artista Mónica Vilá (Bogotá, 1987),  en el Museo La Tertulia (con el Programa C de Celsia), es una exhibición de marcas, de huellas en diferentes escalas que nos refieren a dos lugares: la casa y el cuerpo. Estos lugares son abordados por la curaduría, realizada por el Colectivo Calidoscopio, en función de la feminidad y la memoria, interpretando cómo Vilá construye sus recuerdos sobre la noción de un territorio íntimo en donde se despliega el dolor, la ausencia y las heridas. A mi modo de ver, la casa paterna es un territorio originario en donde se experimentan las primeras sensaciones (el cuerpo). En la exposición se logran hilar proyectos realizados en diferentes momentos bajo el planteamiento de la memoria y la fotografía como un lenguaje en sí mismo y no como un recurso para la creación de obra.

 

Viendo el montaje y la propuesta de escenificación de las fotografías intuimos que hay algo más. Hay en la muestra una serie de sentidos específicos que escapan al análisis curatorial y que son incluso de gran vitalidad a la hora de pensar el lenguaje fotográfico que desarrolla la artista. Las imágenes de la exposición van de una escala a otra, se suspende el punto de vista normalizado de un espectador omnisciente y se le da paso a la incógnita, a la necesidad de un husmeador, alguien que no solamente vea sino que pueda reconstruir los relatos, que se detenga y lea.

 

El aparecer de las imágenes trasciende lo impreso; algunas de ellas se proyectan sobre los ventanales donde la luz del videobeam se enfrenta con la luz del sol, y esa capa de transparencia es entonces el camuflaje de una imagen que a su vez contiene elementos escondidos. Nada se muestra de manera directa en las fotos. Si la foto contiene una herida detrás de la herida hay una cadena de marcas y experiencias; si se escuchan voces amplificadas detrás de estas voces hay algo que no dice; si la proyección muestra una parte de la casa, hay un cuerpo camuflado entre los objetos y plantas. Si hay una instalación de frascos de vidrio, dentro de ellos hay naturalezas muertas que quieren ser conservadas tal como los recuerdos.

 

En el texto sobre la serie Lembrar la artista dice: Crecí en una casa grande y vieja, de esas en las que salen telarañas grandes y se puede estar en silencio si así se desea. Una de esas llena de plantas en el antejardín, en el jardín y adentro, y también muchas cosas antiguas, algunas nuevas, y otras abandonadas u olvidadas… Lo cual me hace recordar un sueño que tuve hace tiempo, en el que entraba a la casa de alguien que guardaba sus recuerdos en frascos de vidrio porque sus recuerdos eran líquidos; y esa persona me decía que era un nuevo formato de archivo, un fluido trasparente como el agua que se puede regar. Algo en esta exposición de Vilá da la sensación de que las obras no son exactamente fotográficas.

 

Las imagen se nos muestra en retícula (Haptics (2018 - 2020), marcas y fragmentos de cuerpos), en transición de video (Heridas (2009 – 2020), lesiones y accidentes), en proyección contra el sol (Dismorfias (2013 - 2014), espacios originarios, cuerpo y casa; cuerpo codificado como mancha y objeto) e impresas (Lembrar (2015 – 2020) detalles de insectos y objetos quebrados). No hay una sola imagen desconectada de las otras y por ello los proyectos no se pueden leer por separado. Así mismo, el conjunto de ellas nos índica, más que nos muestra, un concepto más allá de la imagen y el recuerdo. Una figura cercana a la alegoría, de una artista que tiene formación en literatura. Encubrir, disimular, desenfocar, sugerir, deformar y rodear en círculos un tema, hace parte de aquello que nos lleva a no saber de qué habla, solo a sospecharlo.

 

La auto-similitud es una característica de los fractales en tanto las partes que lo componen son idénticas al todo, cambiando solamente su escala y en ocasiones ligeramente deformadas. Si se lleva esta idea al campo fotográfico, se podría relacionar con el método de composición llamado “la parte por el todo”, procedimiento de síntesis y abstracción que nos muestra sin mostrar, que nos sugiere un universo ciego que no sale en la imagen pero que está fuertemente anclado a lo que vemos. Vemos una pista, un fragmento que no puede dejar de entregarnos un todo. De esta manera, los contornos de los cuerpos se pierden, salen del encuadre y con ello se extienden sin necesariamente tener un fin. Ya no son cuerpos: …y así crecí con esa sensación de que nada es para siempre, de que los hilos con el mundo que nos rodea son claros y oscuros a la vez, pero siempre frágiles. (Fragmento del texto de Vilá sobre Haptics); quizá la exposición sea un intento de amputar aquellos hilos frágiles cortando todos los motivos con el encuadre y reduciendo el campo de visión, lo cual, es paradójico, multiplica las conexiones con este mundo porque se hace imposible determinar una cosa. Contrario a ello, todo se conecta de nuevo.