Letra Pequeña
Liliana Porter (Museo Rayo) - Crónica (Art-Nexus 2013)

Una serie de piezas donde el pensamiento sensible se expresa en una gama de relaciones poéticas son materializadas en diversas técnicas del grabado y el video arte. Es la primera vez que exhibe en conjunto sus cuatro piezas audiovisuales (“Para usted”, “Solo de Tambor”, “Matiné” y “El zorro en el espejo”), las cuales se complementan con las obras gráficas trasformando la exposición en una suerte de escalonamiento con diferentes niveles de la representación, ya que las figuritas y muñequitos que actúan en el video desbordan la pantalla para estar plasmados en los cuadros.  

 

Liliana Porter (Buenos Aires, 1941) ha explorado profundamente el grabado tanto en su dimensión técnica como en su carácter conceptual, ha logrado conciliar una tradición fuertemente artesanal y pragmática con los nuevos paradigmas del arte contemporáneo; Su preocupación por el discurso y la palabra se evidencia cuando plantea las yuxtaposiciones gráficas, logrando crear un sentido que suspende toda lógica formal para abrirse paso al juego, al simulacro y al extrañamiento. Esta conciliación demuestra que ya no es pertinente diferenciar entre técnica y concepto, pues vale la pena creer que el arte conceptual no es el rechazo a las “técnicas tradicionales” sino el ejercicio de una técnica de pensar.

 

Las piezas gráficas de la artista demuestran un tipo de pensamiento intuitivo gracias a las serigrafías en las que incluye recortes reales en una especie de trampa al ojo simulando sombras, ensamblando fragmentos reales y serializando un gesto. En piezas como “Elvis: la lección de costura”, “Hacha” y “Tigre” más allá de las figuras se representa también una acción, como lo es coser y rayar. Todos los grabados de la muestra son grandes, los temas se centran siempre en un par de detalles colisionados en medio de la blancura del papel, como escenificados en un “sin-fin” que hace que todo suceda en un universo vacío de contexto, las figuras sin fondo carecen de referencias espaciales lo que las vuelve gigantescas fuentes de sentido.  Porter ha experimentado durante su carrera artística diversas maneras de actualizar el grabado como por ejemplo incorporándole ensamblajes y collages, creando ambientaciones y explorando también la condición serial de la técnica por medio de impresiones comerciales, obras efímeras y exposiciones por correo.

 

Dibujo, litografía, xilografía, fotograbado, intaglio, rasgaduras y enmendaduras son los medios más idóneos para la artista en cuanto a su motivación conceptual para abordar problemas trascendentales del ser humano como el amor, la violencia, el espejo, la impotencia, el poder y demás, de una manera juguetona, lúdica y por ende altamente irónica. Los enunciados son tendidos sobre la imagen a modo de títulos, textos y palabras que se encuentran casi por sorpresa como se encuentran dos personas en la calle. En las obras audiovisuales se despliegan un sin número de pequeños clips que ponen en escena dichos encuentros discursivos generando así inofensivas contradicciones, ampliadas eso sí, gracias al foco de la cámara y a la sensación de extrañeza que generan.

 

Liliana Porter entonces se propone como el demiurgo de un ambiente simulado, la directriz de toda una semiótica de roles en la que las figuritas y los objetos vivencian un sutil acontecer. Se encuentran de frente como en el clip “Beso” en el video “Solo de tambor”, con sus gestos congelados en la sorpresa de la pose más comercial del muñeco, encarnan el suvenir de un tiempo de acumulación y reproducción donde el rol de Porter es juntar y disponer el destino de este elenco versátil y diverso. Desde cerámicas chinas, figuritas de animales, móviles de cuerda que caminan, tocan el tambor y la pandereta, estampas de arte, saleros y recipientes (“Obreros” como los llama ella), iconos mundialmente famosos y muñecos anónimos que algún día fueron regalo y mercancía, la artista desenlaza muertes, amores, bailes, orquestas sinfónicas, en fin, para crear un largo índice de poesías audiovisuales.

 

El video arte se ha vuelto para Porter un medio pertinente y altamente relacionado con sus exploraciones de grabado, los clips pueden verse en cualquier orden como cuadros móviles, composiciones que se proyectan una tras otra sin mucho tiempo entre ellas, creando una rápida línea conductora que impide retenerlas específicamente. La fuerza se da por la cantidad y la redundancia permanente, algunos leitmotiv que definitivamente se relacionan con la técnica de la gráfica y su reproducción. Es significativo, por último, resaltar la importancia que tiene la musicalización (y el silencio) en estas miniaturas audiovisuales, ya que la ambientación se complementa en una especie de sincronía emocional, donde el espectador se ve a sí mismo reflejado en los muñecos, personalizados como en las fabulas, identificando en ellos también su sino, sus fantasmas y sus fantasías.

 

 

Breyner Huertas.