Letra Pequeña
Letra Pequeña No.24, año 1, (2012-2013) - Zeta (Afiche coleccionable Sefía Vergara)

La película Guerra mundial Z inicia con el rumor general de los medios masivos de comunicación, un bloque de sonido formado por voces cruzadas preguntándose sobre la catástrofe, fragmentado e inentendible: El hombre perdido en el rumor debe sobrevivir.

 

El monstruo invisible, la bacteria, el zombi y el terrorista, todos acechan como fantasmas alrededor del cereal de la mañana (y de los muros de las unidades residenciales o las torres de papel higiénico). Saquear los centros comerciales es acaso la única actividad prometedora en medio de la epidemia. Presidente muerto y los policías sin una orden ni causa hacen parte de la multitud que corre. Actores y extras que quizá les toque pasar dos o tres veces por el encuadre, para apelar a la densidad de lo humano, al cultivo de hombres sin control y sin espacios personales.

 

Los zombis andan en manadas, balbucean y emiten sonidos inentendibles; antiguamente les decían los barbaros o seres sin cultura, hoy con la aceptación multicultural se les llama zombis, enfermos, terroristas (Vándalos).

 

El plato fuerte del zombi es el cerebro humano; autómatas que, quizá, son el reflejo de comunidades en constante descerebramiento; La pantalla es un espejo (piense en los couch-shows donde unas personas se sientan en una poltrona y hacen zapping, derramando comida en sus camisas, riendo a medias tintas; dilatación del tiempo en el espejo: les vemos viendo)