Letra Pequeña
Letra Pequeña No. 21 (2013) - El retrato

En la Roma primitiva parece que hubo una ley -el jus imaginum- que prohibía los retratos de personas que no hubieran ejercido cargos importantes en la administración. Estos cargos eran sólo tres: los de las magistraturas que tenían derecho a la silla curul, o sea los de cónsul, tribuno y pretor. Obsérvese la diferencia de restricciones para los retratos entre los griegos primitivos y los romanos. En la Grecia de los primeros siglos después de la invasión de los dorios, sólo tenían derecho a la estatua los personajes heroizados, ya por haber ganado la carrera de los cien metros en Olimpia, ya por señal manifiesta de Zeus de haber concedido a un mortal la categoría de héroe con muerte instantánea por rayo. En Roma, el derecho a la efigie se obtenía por servir al Estado, y viceversa, la traición revocaba el privilegio. Así, las estatuas de Mario fueron destruidas por Sila, quien creyó que su predecesor había usurpado poderes, pero fueron después repuestas por César, que era pariente de Mario. Las estatuas de César fueron derribadas por los republicanos y repuestas por Augusto... Más tarde las de Domiciano fueron decapitadas por Nerva, e igualmente las de Geta por su hermano Caracalla.

El jus imaginum debió de ser mantenido con todo su vigor sólo en los primeros siglos de la República, mas por las mismas razones que no se mantuvo estrictamente en Grecia, también en Roma se violó desde muy antiguo. La base ideológica de las prohibiciones, tanto en cuanto en Roma, es naturalmente la creencia del maleficio que puede producir un retrato si no es de un personaje de reconocida superioridad moral. Este en Grecia era el atleta heroico, en Roma el incorruptible magistrado. El detalle de que el oficio fuera de alta categoría, esto es, con derecho a silla curul, resabio del trono real, significaba que el personaje retratado no tenía limitaciones en sus prerrogativas, durante el tiempo que servía era un numen, algo más que un simple mortal y por tanto no debía prohibírsele ser retratado.

 

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…Pero una fotografía no solo se asemeja al modelo y le rinde homenaje. Forma parte y es una extensión de ese tema o modelo; y un medio poderoso para adquirirlo y ejercer sobre él un dominio. Susan Sontag – Sobre la Fotografía.

 

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Mi sentido del yo existe porque me proporciona una superficie de intercambio (interfaz) con el mundo. Yo soy "yo" ("I") para las interacciones, pero mi yo no tiene una existencia sustancial, en el sentido de que no se puede localizar en ninguna parte ... Una propiedad emergente, producida por una red subyacente, es un estado coherente que permite al sistema en el que existe interaccionar en ese nivel; esto es, con otros yoes o identidades de la misma clase. Nunca podemos decir, "esta propiedad está aquí, está en este componente". En el caso de la autopoiesis, no podemos decir que la vida -el estado de ser autoproducido- está en esta o aquella molécula, en el ADN, en la membrana celular o en la proteína. Francisco Varela, "The Emergent Self".

 

Mientras tanto en el cubil de los publicistas.

Medicinas coleccionables, pastas para diversos tipos de dolores. Que sea un pasatiempo comprar pastillas. Que salgan en las tapas de las gaseosas premios como botiquines y remedios, laxantes y energizantes. VIVE-100: no es sino que tratemos a la gente como estúpida y ella se sentirá identificada; Pirry podría funcionar: ¿Sueño después de almuerzo? ¿No se concentra con facilidad? ¿Pereza o adormilamiento del cuerpo para hacer cualquier actividad? VIVE-100, 10 veces al día para que vivas 1000. VIVE-1000 en tiempo de huida, VIVE-1000 en tiempos de supervivencia ADIDAS. Una mejora: VIVE-10.000 garantiza sobrevivir explosiones nucleares; la que toma Superman. El súper-hombre prometido, AXE, VIVE-100, ADIDAS y CHOPRA. ADIPRASVIVAXE-100. Bebida de campeones. De panzas apoltronadas: es hora de comprar un vientre/plano.

Agotados los publicistas de ser originales salen de su cubil a tomar aire fresco, pero el mundo se ha acabado… ¿hace cuánto no salimos del cubil?, tantos revitalizantes nos pusieron a trabajar seguido desde hace mil años.

Sobrevivieron 6 segundos a la intemperie.