Letra Pequeña
Henry Salazar - Le Corbusier no estuvo aquí (El diario de Beta Local, esquina Calle Luna, 2016 (San Juan, Puerto Rico) - Crónica Art Nexus 2015).

Le Corbusier no estuvo aquí (Un proyecto del artista Henry Salazar / Colombia).

 

En 1965 el arquitecto suizo Charles Édouard Jeanneret-Gris conocido como Le Corbusier, murió en Francia, y su universalismo arquitectónico - una concepción global para la habitación humana - ya se había desplegado por el mundo, incluso hasta sus bordes. En 1947 se firma en Bogotá (Colombia) el plan urbanístico para Tumaco y son José Luis Sert y Paul Lester Weiner quienes trabajan en el proyecto: “Entre 1942 y 1959 los arquitectos José Luis Sert y Paul Lester Wiener, como socios de la firma Town Planning Associates con sede en Nueva York realizaron planes urbanísticos para ciudades latinoamericanas en Brasil, Perú, Colombia, Venezuela y Cuba. El proceso de crecimiento al que se enfrentaban las ciudades o su creación ex novo, hacía necesario ordenar y regular su desarrollo; algunos de estos planes no se realizaron y otros solo de manera fragmentaria. Estos planes representaron la aplicación de principios urbanísticos propuestos desde los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna” (Schnitter, 2003).

 

Estos principios urbanísticos que se proponían desde un centro, un lugar cuyos enunciados universalistas dan cuenta de cierto poder, llegaron a Latinoamérica manifestando un descase producto de las múltiples diferencias geográficas y culturales entre lugares. Oficina de Proyectos Contingentes de Henry Salazar es el devenir de un macro-proyecto que está desarrollando desde hace un tiempo atrás (LCNEA – Le Corbusier No Estuvo Aquí) y en el que ha profundizado en diversos aspectos, logrando una serie de acercamientos al tema y sobretodo creando una respuesta que nunca se había dado a esta importación de “principios urbanísticos”.

 

En primera instancia, Henry Salazar realizó una investigación sobre estos planes de reconstrucción (y casi de enderezamiento como un entablillado u ortodoncia social) en el que se pretendía modernizar territorios y transportarlos al presente progresista que se experimentaba en el mundo posterior a la segunda guerra mundial. Salazar encontró una serie de vibraciones que se producían entre la idea global y la situación particular, entre la diferencia de origen y destino. En este momento el artista planteó Sedimentaciones, un proyecto que también estuvo en lugar a dudas, y que era uno de los puntos de partida en esta inmersión: la realización de las maquetas de los modelos originales proyectados para Tumaco pero usando materiales originarios del puerto. Tumaco se había incendiado en los años 40´s y nunca alcanzó el desarrollo esperado por los arquitectos europeos ni la economía local. Contrario a ello se generó una arquitectura particular, portuaria, que respondía a la carencia de materiales de construcción y al uso de la madera. Henry Salazar, entonces, crea los modelos “lecorbusianos” con tablas y restos de casas y palafitos de Tumaco, que recolecta en su trabajo de campo. En estos objetos se manifiestan las contradicciones que no se habían puesto en evidencia antes y el artista logra responder, después de casi sesenta años, al avance modernista. Esta respuesta que es anacrónica posee precisamente el desajuste que se vivenciaba durante la negociación de los planes de urbanización hacía América, estando de este modo tema y proyecto involucrados en pensar la diferencia y la no correspondencia.

 

Con Le Corbusier No Estuvo Aquí Henry Salazar hace hincapié en la distancia que separa idealización de realidad y en esta distancia se abren múltiples posibilidades del devenir. Quizá tenga que ver con la discrepancia entre control y caos además de la naturalidad del desarrollo de vivienda no planificado en gobiernos ineficaces. Cabe anotar que Colombia en la década de los 50´s experimentó fuertemente la violencia partidista y bandolera, producto de un estado que no llegaba a todos los territorios y que apenas estaba descubriendo su propia geografía.

 

Contingencia es el acontecer no planificado que responde a necesidades específicas con  herramientas y técnicas particulares. Todo en el proyecto de Salazar rescata la contingencia y el azar propios del borde del mundo. Pensar en el borde es pensar que las estrategias de control mutan y no llegan con nitidez hasta allí (aquí) y que siempre, desde su origen, Colombia se ha consolidado entre modulaciones y pruebas, ensayo y error, además de la corrupción. Sin embargo, se podría abrir la pregunta sobre la posibilidad de ser borde y de ser centro al mismo tiempo, ya que ambas condiciones son posibles en el mismo lugar y tal vez la política tenga que ver con este movimiento. De hecho, si se considera que el artista responde por fin a una circunstancia, encontrando en sus inconsistencias la posibilidad de obras de arte y de enunciados materializados, entonces la política se lleva a cabo en esta larga discusión que empezó en los años 40.

 

Con La Oficina de Proyectos Contingentes – proyecto seleccionado por las Becas Locales de Creación 2015 de lugar a dudas, La Tertulia y La Sucursal.clo en Cali - Salazar continúa generando hipótesis para el debate modernista que aparentemente dejó de ser actual aunque se le puede encontrar camuflado en otras ideologías, así ya no se le denomine “moderno” o “progresista”. De hecho esta es una de las cuestiones más importantes del proyecto, que es la de evidenciar paradojas colonizadoras y pensar sobre la diferencia en relación al tiempo, al espacio y la cultura. Para esta muestra crea unos muebles que originalmente fueron diseñados por Le Corbusier llamados LC2, aunque en vez de usar cuero y acero usa madera proveniente de las casas que sobrevivieron al proyecto urbanístico del siglo pasado. Estos muebles permiten abrir una serie de relaciones con el cuerpo, que ya se había manifestado al abordar la concepción de vivienda, y a diferencia de las maquetas estos muebles son realmente mobiliarios de uso dispuestos en lugar a dudas para que la gente se sentara. Un vídeo muestra una cuadra del pueblo de Tumaco que tiene la particularidad de poseer tres tiempos diferentes en sus fachadas: una casa reformada totalmente, una casa reformada a medias y por último una casa modelo de este plan que es la única que se conserva, y que será demolida prontamente.

 

El proyecto deja de ser expositivo y se torna habitable, se torna también una serie de talleres que precisamente hacen un señalamiento a la contingencia y a la posibilidad de habitar, mover, pensar y manipular los materiales que el artista llevó a la sala. Con ello, se piensa también en la posibilidad de accionar la diferencia, activar el debate y la experimentación, trascendiendo la noción de exposición.

 

Breyner Huertas.

 

 

Cita:

http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-146(035).htm