Letra Pequeña
Comité estudiantil de Bellas artes - Fachada de Bellas Artes, 2013

AQUÍ NO CABE EL ARTE – ARTICULO SOBRE “LO QUE ESTÁ PASANDO” - BELLAS ARTES – CALI – 2013
(Texto publicado originalmente en la web del Pulpo)

 

Lo que está pasando.

 

Más vale evitar decir la expresión “lo que está pasando” porque es una expresión vaga que convierte los problemas en instancias abstractas y neo-mágicas, inidentificables en cuanto al seno de la situación. También cabe evitarla debido a que aquello que “está pasando” resulta que está sucediendo desde hace muchos años en la institución y, peor aún, no solo en la facultad de Artes Plásticas del Instituto Departamental de Bellas Artes en Cali sino en general en toda la educación en el país.

 

Decir “lo que está pasando” en medio de una conversación es convenir un malestar, dar por sentado un mutuo entendimiento de la situación. Sin embargo “lo que está pasando” (tanto en la educación como en el edificio de Artes Plásticas de Bellas Artes Cali) es un cumulo de acciones, inercias, irresponsabilidades, perezas, ignorancias, ingenuidades, descuidos, corrupciones, buenas intenciones, incomunicaciones, desprogramación, etc., que se han venido amontonando desde hace mucho tiempo sin poder señalar a nadie y sin poder identificar una causa. Lo que está pasando hoy en Bellas Artes es el producto de una fantasmagórica inercia sin culpable, pero con muchos irresponsables.

 

AQUÍ NO CABE EL ARTE.

 

En primer lugar cabe pensar sobre dónde es “aquí”; La pieza de Antonio Caro, que vio la luz durante los años setentas, determinaba un “aquí” bastante claro: el museo. Sin embargo su juego se ha convertido en una macabra marca que determina un “aquí” que cada vez se amplía más. “Aquí”, en ese entonces, era la sala del museo, luego la ciudad, luego el país y luego el mundo. Este lugar ha dejado de ser espacial, ya dejo de ser la sala del museo para convertirse en temporal: por estos tiempos no cabe el arte.

 

Cuando los estudiantes del comité de Artes plásticas usan la frase de Antonio Caro para expresar que en la institución literalmente no cabe el arte, determinan también un “Aquí” bastante claro: El edificio de la facultad de Artes plásticas. El uso de esta obra se actualiza, es pertinente en su propiedad más literal y obvia, el gesto no deja de ser contundente. Sin embargo la pieza de Antonio Caro, en su montaje original, se doblaba en una esquina, se amontonaba en una pequeña sala que la veía llenar el espacio con unas fuentes rebosantes y gruesas: un gran letrero en un pequeño espacio.

 

Las grandes vallas publicitarias están diseñadas para espacios grandes y para que puedan tener visualización desde muy lejos. Cuando Caro, artista cuya obra conoce y replantea las estrategias visuales de la propaganda, enfrenta esta intención publicitaria con un pequeño lugar, lo satura; llena muy sutilmente el espacio: lo llena de una potencial amplitud. Al llenarlo de amplitud, sin embargo, expresa que “Aquí no cabe el arte”. El arte es un gigante que siempre desborda toda pared o límite.

 

En el caso de la pieza de los estudiantes del Comité de Artes Plásticas la obra es devorada por el edificio; el gigante en este caso son las paredes y las estructuras arquitectónicas en las cuales cuelga como una valla publicitaria la conocida frase; en este caso el juego no gira en torno a la amplitud del letrero sino más bien a su visualización y su literalidad.

 

El juego consiste en la denuncia abierta del texto y en el deseo de que la ciudad y sus agentes se enteren de algunas irregularidades en el seno de la facultad de Artes Plásticas e incluso del mismo Instituto Departamental de Bellas Artes. Y si el presente texto ha dado este giro para decir solamente que la valla sirve para denunciar o mejor dicho que la valla sirve para ser valla, esta afirmación tiene su problemática en el hecho de que en la pieza original, la obra de Caro trascendía dicha intención porque el juego se daba en sus propiedades plásticas, dimensiones y su diseño.

 

En este caso específico la frase se transforma en denuncia y el juego se torna visual, más que conceptual. El problema hoy se manifiesta entre la relación del gran edificio y la valla, entre el ahogo de toda formación en artes plásticas y la proliferación de escuelas que gradúan artistas en ciudades sin un mercado claro y con pocas opciones de circulación.

 

Aumentan las instituciones de arte en Cali pero nadie discute sobre la posibilidad de circular. Aumentan los títulos (en general) pero nadie discute sobre la calidad de dichas titulaciones. La pared entonces crece y el arte parece ahogarse. El problema de la tecnificación de la educación deja por fuera la necesidad de pensar y la necesidad del arte; la enseñanza se cree como una simple transmisión de datos. Sin embargo es conveniente aquí, más bien, enunciar las diferentes inconformidades del comité de Artes plásticas ya que es mejor evitar decir “lo que está pasando” en el mundo de la educación.

 

Entre los puntos que el comité alega se encuentran irregularidades en el seno de los contenidos programáticos o contenidos de materias, cuestionables medidas de contratación de profesores, ahogo de iniciativas de investigación, aislamiento de la universidad frente a organismos culturales o instituciones de circulación. La sala de exposición de la universidad mantiene regularmente clausurada y sin programación. Los talleres presentan condiciones inocuas para la creación y la enseñanza (al punto de que se ha optado por dar algunas clases afuera de las oficinas del decano). Falta de gestión en cuanto a la relación de la escuela con otros agentes o artistas externos, ausencia de conferencias, charlas, intercambios. No hay comunicación entre escuelas de la institución, con lo cual el comité denuncia la nulidad de la interdisciplinariedad al interior de la universidad.

 

“Aquí debería caber el arte”

 

La instancia de formación es una instancia libre de los rigores del mercado, el artista puede experimentar y fomentar su disciplina; es la academia y la universidad (no el edificio ni su burocracia) el espacio de especulación y de creación más idóneo. La Universidad no es un espacio físico sino un ambiente, una atmosfera propicia de apertura y de intercambio, en ese sentido el artista siempre está en formación, siempre está estudiando, ya que es un sujeto que ha convertido todos sus espacios cotidianos en espacios de formación. La pieza “Aquí no cabe el Arte” del comité de estudiantes es una obra que desesperadamente grita a los cuatro vientos la ausencia de dicha atmosfera. Basta con que emita a la ciudad una iniciativa de cambio y que, tal como la obra de Antonio Caro, rebose la concepción y la creación en el contexto local, con miras a un intercambio artístico entre instituciones y agentes.

 

Elogio a la dificultad.

 

Cabe anotar que no es la inversión en estructura física, computadores, baños, salas o talleres la política más idónea para crear una atmosfera de creación o de laboratorio, ya que si bien es importante contar con los medios es más importante contar con los fundamentos. La principal demanda del comité de artes visuales de Bellas Artes, Cali, es la necesidad de unos principios artísticos claros, unas directrices planteadas a partir de artistas o agentes involucrados con el campo de la creación, altamente reflexivas ante el estado del arte y las estéticas contemporáneas.